La vecina nueva
"Ah, hola bro, pasa. Qué bueno que llegas, estaba a punto de bañarme. Este cuerpo es demasiado caliente, apenas comencé a manosearme y ya estaba empapado en sudor". Te abrí la puerta, llegaste rápido en cuanto te dije que había logrado poseer a la nueva vecina. Desde el primer día que llegó no le pude quitar los ojos de encima a sus pechos enormes y su delicioso culo. Había logrado poseer a otras vecinas pero ninguna tenía el cuerpo como ella, estuve varios días estudiandola y observando hasta que encontré la manera de colarme en su exquisita y oscura piel. Ahora era momento de divertirnos un rato.